La disminución de tu capacidad auditiva puede aislarte de tu familia y amigos. En la mayoría de los casos, ni tan siquiera somos conscientes de que tenemos un problema auditivo y es nuestra familia más cercana la que nos advierte de lo que nos está sucediendo.

En tu primera consulta nuestro especialista te hará una exhaustiva anamnesis, donde podrá obtener algún signo que le ayude a conocer la procedencia de la sordera que tienes. Todos los síntomas que el paciente pueda proporcionar al audioprotesista le será de utilidad para determinar que audífono es el más adecuado según su estado de vida, y con cual estará más cómodo. Recuerda que los audífonos de hoy en día son tan pequeños que ni siquiera notará que los lleva puestos.

Para medir tu capacidad auditiva, y tras la valoración inicial, pasaremos a la parte más técnica. Utilizaremos un otoscopio para valorar el estado del conducto auditivo y la membrana timpánica. Podremos conocer si tiene un tapón de cera o algún daño en la membrana timpánica. A continuación pasaremos a valorar los niveles de pérdida auditiva y comprensión del lenguaje hablado, realizando una audiometría y una logoaudiometria respectivamente.

Después de hacer estas dos pruebas podremos informarte de la hipoacusia que tienes (conductiva, neurosensorial o mixta) así como de tu nivel de pérdida auditiva (leve, moderada, severa o grave). Estos factores son esenciales para seleccionar la forma, el tamaño y la tecnología de los audífonos más adecuados para ti.

Llevar audífonos te devolverá la confianza en ti mismo y podrás volver a disfrutar de tu vida como lo hacías antes.